"Cuarentena postmoderna" por Daniela Almirón para Diario Jornada

Desde CIEDEPAS compartimos columna de Daniela Almirón para Diario Jornada. 

Columna de Daniela Almirón para Diario Jornada desde Madrid

Desde CIEDEPAS compartimos columna de Daniela Almirón para Diario Jornada, quien relata desde Madrid, la situación particular que allí se vive a partir de las medidas tomadas por el gobierno como consecuencia del brote de Coronavirus. 

Link: https://www.diariojornada.com.ar/268382/sociedad/11m_hoy_ayer_manana/

 

11M hoy, ayer, mañana

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Definitivamente es imposible prever el siguiente paso, el siguiente momento. Tres días a la semana recorro parte de la ciudad hacia Moncloa y luego al campus de Somosaguas de la Universidad Complutense de Madrid. Se fue incorporando como una agradable rutina. Encontrarse con los compañeros, un nuevo profesor, una nueva clase de mi pasión por la mediación.

Hasta este 11 de marzo 2020, fecha en que el gobierno de España ordenó por prevención ante la propagación del Coronavirus la suspensión de todas las actividades educativas en todos los niveles. Esta medida como parte de un conjunto de otras medidas sociales y económicas. Mientras escribo, el presidente del gobierno Pedro Sánchez brinda una conferencia de manera telemática desde el Palacio de la Moncloa. No hay mesa de gobierno de cara a los periodistas. Dos políticos ya han sido diagnosticados como positivo del virus.

Desconcierto y caos hoy. Italia en el medio evo, diría mi amigo Juan Pablo radicado en Génova. España cancelando vuelos desde Italia y China. EEUU cerrando la entrada a vuelos de Europa, excepto de Gran Bretaña.

11 de marzo de 2004, la entrada de trenes a Atocha estallaba, por una falla de cronómetro explotó en ese lugar y no dentro, donde el desastre habría sido mayor aún. Un hombre que milimétricamente tomaba el mismo tren, ese día pasadas horas del ataque terrorista, no daba noticias a sus compañeros de trabajo. Estaba vivo, el amor lo había salvado quedándose en Madrid la noche anterior junto a su amada. Mi amiga recuerda ese día, aún tiembla y se emociona. Caemos en la cuenta de que el corona virus no puede opacar el recuerdo de aquella fecha.

Desconcierto y caos ayer. Las elecciones nacionales temblaban, la mentira, la verdad, se cambiaba el rumbo del país con dimensiones insospechadas.

Dieciséis años después, en esa misma fecha, explota la alarma de propagación del COVID-19.

La información no se traslada en carretas, internet, la electrónica, inteligencia artificial, campus virtuales, enseñanza on line.

Ayer 11 aprovechando el horario gratuito del museo Reina Sofía me emocionaba ante el Guernica. Picasso pintando un desastre que provocó desconcierto y caos. Hoy los museos han cerrado también, y ofrecen visitas vía internet. Los teatros han cerrado y proponen plataformas para poder seguir las obras vía streaming.

Las redes sociales explotan de información cierta y falsa.

Mi amiga me decía también ayer, esto parece de película.

En el año 1993, Sandra Bullock, Sylvester Stallone y Wesley Snipes protagonizaron la película “Demolition man” o “El demoledor” en Hispanoamérica. La película transcurre en el año 2032, en un mundo muy muy diferente de los ’90. Diferente en organización, alimentación, cero delincuencia y vínculos. Reduciendo, diría que es un mundo más tranquilo y saludable. Algunas costumbres han cambiado, como por ejemplo el contacto físico que es nulo, y las relaciones sexuales se mantienen colocándose un casco cada persona que los conecta y activa los centros de placer del cerebro. Esto es consecuencia del descubrimiento de los virus que afectaban a la humanidad y cómo se transmitían.

Qué fragilidad en el vasto universo que los astrónomos intentan medir.

Aquí y allí, todas las personas opinan, se alarman, elucubran.

¿Será que nos llame a cambios porque los conflictos son una oportunidad? Responsabilidad social, conciencia colectiva y comunitaria, cuidado de la salud individual en vista de la salud de la comunidad que integramos.

Con honestidad, no puedo saberlo. Sí que nos convoca a una adaptabilidad para la que no hay protocolo previsto.

Jorge Drexler afronta al virus con su arte y acaba de compartir un texto precioso, diciendo “ya volverán los besos y los abrazos dados con calma, si encuentras un amigo, salúdalo con el alma. Sonríele, tírale un beso desde lejos y sé cercano, no se toca el corazón solamente con la mano. #  

Columna de Daniela Almirón en Diario Jornada por el 8M

Desde CIEDEPAS compartimos columna de Daniela Almirón para Diario Jornada contando sus vivencias en el 8M desde Madrid, España.

Link: https://www.diariojornada.com.ar/268072/sociedad/el_8_de_marzo_va_mas_alla_de_los_husos_horarios/

 

El 8 de marzo va más allá de los husos horarios

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La agenda comenzó el 7 a la noche, en Plaza del Sol, con una “cacerolada” de reclamo y reivindicación. Cientos de personas, convocadas por las mujeres de violeta. El plan continuaba el 8 con desayunos y almuerzos comunitarios en diferentes plazas de Madrid.

Los husos horarios no rigen para el 8 de marzo de conmemoración del día internacional de la mujer. Seremos diferentes por diversos factores en las latitudes del planeta, y somos mujeres. Color, lengua, contextura física, pobreza, riqueza, en paz, dentro de una guerra, religiones, ojos, cabellos, manos, vientres, energía.

¿Qué nos une el 8 de marzo a todas las mujeres del mundo?

Así comencé el recorrido desde la plaza del barrio de Lavapiés, y encontré las primeras jóvenes con violeta en el cuerpo, dispuestas a contarme de qué se trataba este día. Subí hacia la plaza de Tirso de Molina por la calle de Jesús y María. La feria habitual de los domingos, llena de flores, tenía un matiz diferente. Los libreros autodenominados comunistas de la organización que se ocupan de sus presos, me cuentan por qué irán a la marcha. Dicen que a las mujeres nos une el camino de la emancipación y que no mueran más por la violencia masculina. Sobre una mesa, exhiben y venden los libros escritos por quienes están privados de libertad, y con lo que recaudan los ayudan.

Hugo y su madre tienen un puesto con venta de camisetas, vinchas, prendedores, pañuelos alusivos al 8M. Hugo dice “que a las mujeres hoy nos une el hastío por el maltrato de los hombres, la injusticia social sufrida diariamente, las agresiones sexuales, hoy están unidas porque son conscientes que sin ellas no podemos hacer nada.”

Desde Tirso me encaminé hacia Sol y de ahí hacia Atocha. Ya empezaban a llegar. El violeta es la marca registrada, hombres y mujeres de todas las franjas etarias, niños y niñas. Es una verdadera fiesta inclusiva. Se escuchan diferentes lenguas y acentos en esta multiculturalidad madrileña. Escucho mis sonidos queridos latinoamericanos. Un picnic de amigas, que se vinieron preparadas con todo, incluido el licor de vainilla para el café que traen en un termo. Conocen la Patagonia, una de ellas me evoca las ballenas y nuestras bellezas naturales. Son docentes, enfermeras, jubiladas, ¡son amigas! Dicen que nos une la desigualdad, los asesinatos, la opresión del patriarcado, el apoyo y la sororidad.

En diferentes puntos, al lado de Atocha con el maravilloso edificio detrás que supo de violencia y espanto, unos conjuntos de chicas bailan salsa, tiene un grupo de baile LGTB, porque descreen que “los chicos tienen que guiar a las chicas, y se puede bailar de otras formas”.

Otro grupo son las “mujeres titiriterAs”, cada una de ellas tiene en sus manos lo que sería el sexo femenino, con el que interpretan y representan canciones de rock. Tienen emprendimientos diferentes e individuales, aunque se han unido para avanzar juntas usando el arte como forma de decir y exponer.

Banderas, pancartas, sombreros, polleras de tul, falsos tatoos en violeta y con símbolos alusivos al día. De camino a Plaza España, ya en la marcha, me encuentro con una señora boliviana, que busca a su grupo y sus cholitas, lleva pañuelo y brillantina violeta en el pelo. Más adelante me encontraré con las mujeres que hacen danza tribal, y luego con una batucada.

Carteles y más carteles, leyendas, mensajes, ideas, música, baile.

En Plaza España, Berta de Guatemala se ha sentado en la parada del bus que no transita porque las calles están “avioletadas”. Me cuenta que está descansando porque caminó mucho, luce su pañuelo violeta y me dice que a las mujeres “nos une la valentía, la fuerza de ser mujer y la misma búsqueda de lo que queremos realizar en nuestra vida, y sobre todo el sentirnos respetadas y queridas como mujeres que somos”. Me conmueve su dulzura y seguridad. A nuestro lado está José, que me pregunta quién soy y de dónde, y acepta la entrevista. Dice que viene todos los años, su mujer no está bien de salud, y el viene porque “cree que es obligación de todo ciudadano apoyar, porque gracias a vosotras estamos aquí todos.”

El Paseo del Prado se ha vestido de violeta, de emoción, de genuinidad. Ahí está la estatua de Velázquez contemplando, seguro que pintaría unas Meninas violetas. Creo que Velázquez quizás se prendería a la movilización, porque imposible es abstraerse, soslayar esa energía contundente y unida.